jueves, 16 de febrero de 2012

On the go


Le encantaba correr. Sentía que el aire helado le congelaba las ideas y podía así retener por más tiempo, semi-paralizados, sus pensamientos más sombríos. Le gustaba sentir el viento, como rozaba su fina tez color avellana
Siempre corría, en todo momento. No descansaba nunca, decía que el día que parara de correr empezaría a notar el cansancio y se negaba a parar en seco y jadear con la lengua fuera. Sobretodo no quería aceptar que llegaría el día en el que le faltara el aire. Hay incluso quien dice que cuando dormía siempre soñaba que seguía corriendo.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Away we go

Zeozer izatekotan, urte zoro bat izan da. 
Luzea eta oso motza, berria, zoragarria, arraroa, gorabeheratsua, alaia. 
Atzerritarra, etxekoa. Bidaiatzen emandakoa. Bai mapan, bai buruan zein barnean.
Aurrera jotzen jarraitzen dugu. Gorago: gogor, gogoz.


Barneko energiek gidatzen jarrai nazaten baino ez diot eskatzen urte berriari.
Zorionak, baditu gure motxilak esperientziaz beteriko 365 egun gehiago oroimenerako.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Corazón y Airbag


La RAE define la palabra "bonito" como "Lindo, agraciado de cierta proporción y belleza."
Pero yo vi la esencia. Sentí y conocí LO bonito y, desde luego, va mucho más allá que lo que esa triste definición intenta transmitir. Es dificil de explicar, no se puede de hecho. Es algo que se siente. La energia dentro de mi.
Y luego están las personas que conocen el secreto. Las personas que tienen la esencia, las personas que SON la esencia. Hay muy pocas. Es maravilloso saber. O creer que se sabe algo.


BIZITZAKO GAUZARIK ONENAK HITZEZ AZALDU EZIN DIRENAK DIRA.




miércoles, 2 de noviembre de 2011

Podemos imaginarlo todo



Las posibilidades son infinitas. Horas de lucidez en manos de locos. Claridad absoluta en mentes confusas.
Me puedo imaginar miles de situaciones, vidas diferentes, universos siniestros pero puede que reales. ¿Y si vivimos en una realidad que no es la nuestra? ¿Y si el mundo tal y como lo conocemos no es sino un mero producto de nuestra imaginación? O una interpretación personal de un mundo que nos venden desde que nacemos. La idea me aterra y me encanta en partes iguales. Porque digo yo, si puedo fantasear con ello, si puedo verlo en mi mente...¿será que quizás existe en un nivel de consciencia superior al nuestro? Piénsalo.
Podemos imaginarlo todo, absolutamente todo. Jugar con las ideas, con la gravedad y con las leyes científicas. Y puede, solo puede, que a alguien, en algún lugar, en algún momento, se le hayan ocurrido las mismas cosas, que haya fantaseado con lo mismo, haya llegado a la misma conclusión...¿casualidad? Puede que sí, es posible.
Sin embargo, tarde o temprano, acabamos volviendo al mismo punto de partida y lo único que nos queda es esto: pensar que el mundo en el que creemos vivir es el de verdad y que las posibilidades son sólo eso, lo que el propio nombre indica.
Tres años después llego a la misma conclusión: qué jodidamente pequeños somos. Pero esta vez caigo en que las personas pequeñas pueden hacer, y de hecho hacen, cosas muy grandes que sin duda transcienden de alguna manera las cuatro paredes de realidad objetiva en la que nos vemos obligados a vivir.



viernes, 7 de octubre de 2011

Sin caminante no hay camino.

Aristóteles decía que los límites de la responsabilidad humana se limitaban a las consecuencias de las propias acciones. Dicho de otro modo, ninguno de nosotros sería responsable de ningún acto llevado a cabo únicamente en la imaginación. Pensándolo así, tiene sentido. No podemos condenar a alguien por asesinato por haberlo planeado sólo en su mente durante unos breves instantes de rabia y odio contenido o juzgar severamente los pensamientos inmorales que a más de uno y más de dos se nos han pasado ocasionalmente por la cabeza. (Aunque en este caso el no poder es relativo... pero no nos desviemos del tema).


Sin embargo, se plantea aquí una nueva incógnita. ¿Realmente estamos exentos de tal responsabilidad? Llegados a este punto, me atrevo a decir que no, no lo estamos. No soy ni la primera ni la última, por supuesto, siglos de trabajo filosófico y religioso permiten que yo hoy sea partidaria de esta no tan nueva idea. La responsabilidad en ningún caso se limita únicamente a nuestras acciones. Al margen del dicho popular de "querer es poder", cabe mencionar que incluso el deseo de lograr cosas imposibles tiene un efecto más que considerable en nosotros y en nuestras vidas. Esos pensamientos son el motor de todo cambio. Cambios intangibles, invisibles, que, sin embargo, nos mueven por dentro y nos hacen plantearnos lo que podríamos llegar a ser. Sólo llego a una conclusión: nada es en vano, todo sirve de algo. Cada pequeño acto imaginativo, del que somos responsables en cierta medida, genera unas consecuencias de las cuales no tendremos consciencia absoluta hasta el final de nuestros días. Cuando nuestros caminos ya estén escritos.